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En este mundo que se mueve vertiginosamente y que nada es perecedero, que todo cambia de un segundo a otro y con tal velocidad no hay como tener la habilidad de saber cómo resolver los pequeños problemas de la cotidianidad, un plato despostillado, un sweter roto, un botón perdido, un mantel manchado, un vestido roto, una mesa rayada o con redondeles de agua… todo es fácilmente solucionable con cosas que tenemos en casa.
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